Si el amor es ésto
... floto en una nube que me transporta sin descanso hacia su corazón cálido...
A MLD
La prolongación de mi vida
"Y me mira con ojos cómplices y sonríe y se ríe y estalla en carcajadas histéricas que atraviesan el hilo perfecto de perlas, de teselas inmaculadas..."
Su voz grave, con acordes sensatos que exaltan el saber de la vida, de la corta vida que aún la alumbra, porque todavía no ha rozado los años nefastos que a cualquier mujer le asustarían. Emite dulces palabras que atraviesan la hilera perfecta de perlas, de teselas encaladas y que se mezclan y enraízan con su lengua sabia que sabe hacer maravillas. Tiene manos esbeltas, de dedos quijotescos que acarician la brisa del nuevo día. A veces, no, a veces no, muchas muchas veces me tocan con mimos mimosos que hacen que mi cuerpo se contonee al ritmo y al compás con el que ella quiere mecerme. Y yo me dejo arrullar porque no hay mejor contento para el espíritu cansado, abatido, agotado de naufragar constantemente en el amor, que un talle al que ceñirte por las noches cuando las estrellas decoran magistralmente toda la bóveda celeste.

Me gusta verla feliz. Me encanta oírla hablar de nuestra relación, sobre todo cuando comenta a sus amigos que me quiere de verdad, que se siente llena, que soy su amor, su pareja… Y me mira con ojos cómplices y sonríe y se ríe y estalla en carcajadas histéricas que atraviesan el hilo perfecto de perlas, de teselas inmaculadas y noto que no puede controlar tanta risa loca, porque la felicidad trae consigo estas cosas y te hace actuar a modo de payaso y te desencaja los músculos faciales para hacerte parecer a los ojos del público asistente una insignificante marioneta rota.
Hoy me ha dicho que ha descubierto que realmente me quiere, creo que desde entonces floto en una nube que me transporta sin descanso hacia su corazón cálido, porque si existen las almas gemelas, me parece haberla encontrado. Basta con que cualquiera exprese un pensamiento, un gusto, una idea, un deseo, un miedo, que el sentimiento es unísono, es como si un ser extraño nos hubiese separado desde siempre, pero a la par una fuerza no menos extraña, pero más benévola, hubiese ido enlazando nuestros destinos, haciéndonos iguales para que el día de nuestro primer encuentro ya nos conociéramos y a partir de ahí sólo tuviésemos que querernos.
Sé, a ciencia cierta, sé, que ahora María piensa en mí, porque mi pensamiento se está en estos momentos precipitando contra su cuerpo, ni que decir tiene que me he parado un ratito en su fila perfecta de perlas, de teselas impolutas porque ahí es donde, hace ya tres semanas, mejor me encuentro.
Escrito el 23 de febrero de 1999 (el tiempo no pasa)

Emocionante esto Nieves.
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